Las muertes de 22 personas en las cárceles de Guayaquil y Cotopaxi, no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una serie de reformas legales, errores y recortes presupuestarios. Así lo manifiestan expertos en el tema.
Según los datos expuestos, empezó en 2017 con la muerte total de 7 personas. Se intensificó en 2018 cuando Ecuador alcanzó un índice de hacinamiento del 36% y 15 muertes violentas dentro de las cárceles. En 2019, las cifras de muertos ya alarmaban al llegar a 35, obligando al presidente Moreno a emitir un estado de excepción en las cárceles, que duró 90 días.
Las causas son muchas: la falta de personal y presupuesto, ausencia de una buena reforma carcelaria, debilitamiento de la institucionalidad del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, que antes controlaba el sistema penitenciario, y que ahora está a cargo del Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI).
El nuevo director del SNAI, Fausto Cobo, tiene clara la situación: la presencia del NARCOTRÁFICO. Un largo camino para tratar de solucionar un problema que tiene varios senderos.